Se nos hace de noche. La primera fase de luna pronto nos cubrirá. Entonces no quedará más que mi susurro acorde al sinuoso viento que roza tus mejillas. Habrás de sentirlo, adiestrar los tímpanos para que funcionen, agudizarlos. No cabrá visión alguna en el mundo de Érebo; ha encontrado nuevo reino y está instalándose. Óyeme, quizás le guste y no vuelvas a encontrarme.