Si morir de ganas fuere una afición, caí en la tentación. Y estoy en contra de mi, de mi pensamiento libre, independiente. Mi mente quiere tenerte; más aún, pertenecerte.
Fuera de mi. Así me encuentro. Imaginando ciertos momentos que espero. Espero. Yo, la chica que no espera, pero sueña. Y mi imaginación enferma te piensa. Tus manos en mis tobillos, tu boca subiendo mis piernas... Tus ojos, mirándome a los ojos.
Tú, encendiéndome por dentro. Aficionada a dejarme llevar por la casualidad... muriendo de ganas por llegar.
Páginas
martes, 25 de noviembre de 2014
lunes, 17 de noviembre de 2014
No soy esa chica
La que después del trabajo te espera con una gran sonrisa, y tras tu duro día está dispuesta a escuchar. La que se entusiasma fácilmente con tu conversación y pregunta sonriendo para saber más. Tú decides de qué hablar, generalmente de ti, y cuándo acabar. Y alguna vez preguntas, y ella te dice que está bien. Ella, la que parece que está de pega, el complemento perfecto para un día libre, siempre dispuesta. No soy la chica que espera.
Sí, existen chicas "perfectas" cuyas ambiciones no llegarán nunca más allá de tus anhelos; cuyo estado de ánimo varía según el tuyo y sus aficiones se amoldan a tu tiempo libre. No. No soy aquella que va a limitarse a un trabajo simple mientras tú progresas en tu carrera. Ni aquella otra que te espera en el hogar. Me gustaría, a veces me gustaría ser ella, porque es feliz con poco, pero yo quiero más.
Soy ambiciosa, jodidamente ambiciosa. Y si para ello tengo que estar sola, ¡adelante! Para mi es todo un placer, un reto. Siempre he querido hacerlo todo sola. Por y para mi. Y eso no quita que sea una mujer, claro que soy una mujer, y claro que creo en el amor. Pero en pareja, busco la pasión más que la seguridad, y cuando la pasión se acaba cojo las maletas y me voy.
No voy a sentirme mal por no tener un té preparado para las visitas, ni fea por ir desmaquillada. En casa llevo un "jopo", bata y gafas. Te aguantas. Y si no te gusta, te vas. Fuera, ¡vamos! ¡Largo de mi vida! No quiero nadie que me limite, no quiero nadie que me diga que voy mal vestida mientras busco información sobre cuatro piedras. No quiero a ese hombre, quiero mis cuatro piedras.
Me niego. Me niego a pensar que a los hombres únicamente les interese el primer tipo de chica; y me niego a pensar que haya tantas "sumisas" o poco exigentes. ¡Claro que las hay! ¡Tiene que haberlas! ¡En la variedad está el gusto! Y hay una persona perfecta para otra. Me niego a pensar que por exigente no sea perfecta para nadie, debe haber alguien igual de exigente que no aporte más de lo que yo aporte, ni tampoco menos. Debe haber alguien que merezca la pena conocer. Y mientras tanto, vuelo.
VUELO, que no quiere decir que vaya de flor en flor, ni de capullo en capullo. Sino que vivo. Y vivir implica hacer proyectos, dedicar tiempo a mis aficiones, a mis manías, a aquellos pequeños detalles que me harán perfecta para alguien. Porque tiene que haber alguien que observe que hojeo el periódico del revés, que no me gusta el pescado o que arranco hojas de los árboles cuando camino sola. Debe haber alguien que odie la poesía interesado en leer mi poema favorito, por mi, por conocerme. Porque soy increíble y preciosa. Lo sé, lo dice mi padre y me lo decís muchas veces. Y aún así en ocasiones lo olvido, y trato de conocer personas que me miran y no me ven, mientras en 5 minutos yo ya sabía lo que debía hacer, sólo por el hecho de que creo que "merecen la pena". Y sí, todo el mundo merece la pena, pero generalmente para otra persona.
¿Para ti? Camina. Va a llegar, en algún momento chocará contigo. Incluso en ocasiones puede que ese único alguien en tu vida seas tú, y tampoco pasa nada. Pero me niego, me niego a conformarme con una pareja oficial y a sentir, así de vieja "que nada provino nunca de mi capacidad de amar".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
