Me cansé de ser la jodida princesita
No es roto, es descosido.
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sábado, 30 de julio de 2016
Sed de ti
¿Y si te dijera que el tiempo se para en el ocaso de tus brazos... que el dolor se apaga, el miedo frena, el corazón se exalta, y la piel me abrasa...? Que tal vez no haya un instante ni un lugar más seguro donde mudar la piel curtida y desnudarse. Dicen tan mágico ese lugar que dulcifica el caracter y, que por un instante, el cuerpo se hace pequeño y eres niño, y la piel ya suave brilla. ¿Y si te dijera que hay un pajarillo tras mi oreja pidiendo que marche? Que emprenda camino, que recupere el puñal antaño guardado en el pecho, que uno corre peligro sin armadura, que está indefenso. Y entonces mi piel se rebela y grita que quiere ser, y que tiene sed
jueves, 30 de abril de 2015
No quiero tu monotonía.
Ven hacia mí desde lo más profundo de ti.
Tráeme tu infierno.
Con tu miedo,
con tu ira,
tu fracaso,
lo más oscuro que pueda vivir.
Ven hacia mí.
Ven hacia mí desde los altos de los ríos.
Con tu energía,
con tu fuerza,
con toda tu porquería.
Tráeme verdad
y valentía.
Ven hacia mí.
Ven, arrasa con todo, embísteme así.
Empápame de vida.
Trae tu risa,
tus manías,
tus delirios de grandeza.
No olvides tu rebeldía.
Sólo quiero alma de ti.
Aléjate con tus normas, sé informal;
no quiero casa sin hogar.
Llévate tu pesimismo,
tu poca fe,
tu simple fantasía;
no caben aquí.
No es para mí.
Piérdete con tu monotonía,
que ya tengo la mía.
miércoles, 8 de abril de 2015
Chica expresiva busca libertad de inexpresión
Odio a las personas que me empujan a decidir, ¡como si fuese obligatorio decantarse por algo! Y odio que me llamen indecisa, caprichosa, o que digan que ando poco centrada. ¿Pero qué se supone que es esto? Elegir algo supone tener opciones, y entre ellas está la de no elegir. Sobre todo si se trata de objetos materiales.
Este es el caso. He ido a recoger unas gafas que no me gustaron en la tienda y menos me gustan en casa. Son horribles, gigantes, ¡como si no hubiera tenido ya bastante "gafotas cuatro ojos capitán de los piojos" en el colegio! No me gustan las gafas, ni grandes ni pequeñas ni de ningún tipo. Pero es algo que tengo que llevar, sí o sí, no siempre se pueden usar lentillas y menos para estudiar.
Y llegué a la óptica tras cuatro años sin cambiar de gafas. Cuatro años en los que no me he visto con otras que mis discretas Tommy Hilfiger corintas y azul oscuro, con reducción por supuesto. Porque soy miope, muy miope. Y tras graduarme la vista y asegurarnos de que estoy casi ciega, pasé con la comercial a ver "unos modelos". Y se dedicó a enseñarme un sinfín de gafas gigantes y oscuras, que siendo yo muy morena y blanquita me hacían parecer la novia cadáver. Primero las "MÓ". He de decir que ella llevaba unas rojas muy bonitas, que siendo rubia y con la bata blanca le quedaban fantásticas. Habría que verla vestida de rosa, yo seguro que pensaría otra cosa. Después pasó con las marcas, ocurriendo exactamente lo mismo. Yo miraba a mi madre, mi madre me miraba a mi, y estaba claro que no había nada que hacer: tenía que salir con gafas de allí. Yo me hubiera ido, y quizás otro día, con más ánimo y predisposición "al cambio", algo podría haberme gustado. Jamás lo sabré. Empecé a descartar las "menos horribles" y a separarlas. Y me quedé unas de la óptica de cristales horribles pero de colores más discretos. "Total, para estudiar..."
Hoy he ido a recoger mis gafas, no las he mirado. He llegado a casa, me he duchado, me las he puesto y he mirado al espejo. He visto un esperpento. Me he puesto a llorar y a culpar a mi madre y todos los dioses del olimpo. Y nadie tiene la culpa, salvo yo, que me dejo influenciar.
Si yo ya sé que si algo no me gusta no hay nada que hacer, y cuando algo "me enamora" decido rápidamente, ¿Para qué escucho? No soy caprichosa, no soy indecisa, simplemente sé lo que no quiero. Es cierto que no se exactamente lo que quiero, pero cuando está ante mis ojos no tengo duda alguna.
Y así, con todo.
Me aguantaré con unas gafas que no me gustan. Suerte que contigo, de momento, no tengo dudas.
Este es el caso. He ido a recoger unas gafas que no me gustaron en la tienda y menos me gustan en casa. Son horribles, gigantes, ¡como si no hubiera tenido ya bastante "gafotas cuatro ojos capitán de los piojos" en el colegio! No me gustan las gafas, ni grandes ni pequeñas ni de ningún tipo. Pero es algo que tengo que llevar, sí o sí, no siempre se pueden usar lentillas y menos para estudiar.
Y llegué a la óptica tras cuatro años sin cambiar de gafas. Cuatro años en los que no me he visto con otras que mis discretas Tommy Hilfiger corintas y azul oscuro, con reducción por supuesto. Porque soy miope, muy miope. Y tras graduarme la vista y asegurarnos de que estoy casi ciega, pasé con la comercial a ver "unos modelos". Y se dedicó a enseñarme un sinfín de gafas gigantes y oscuras, que siendo yo muy morena y blanquita me hacían parecer la novia cadáver. Primero las "MÓ". He de decir que ella llevaba unas rojas muy bonitas, que siendo rubia y con la bata blanca le quedaban fantásticas. Habría que verla vestida de rosa, yo seguro que pensaría otra cosa. Después pasó con las marcas, ocurriendo exactamente lo mismo. Yo miraba a mi madre, mi madre me miraba a mi, y estaba claro que no había nada que hacer: tenía que salir con gafas de allí. Yo me hubiera ido, y quizás otro día, con más ánimo y predisposición "al cambio", algo podría haberme gustado. Jamás lo sabré. Empecé a descartar las "menos horribles" y a separarlas. Y me quedé unas de la óptica de cristales horribles pero de colores más discretos. "Total, para estudiar..."
Hoy he ido a recoger mis gafas, no las he mirado. He llegado a casa, me he duchado, me las he puesto y he mirado al espejo. He visto un esperpento. Me he puesto a llorar y a culpar a mi madre y todos los dioses del olimpo. Y nadie tiene la culpa, salvo yo, que me dejo influenciar.
Si yo ya sé que si algo no me gusta no hay nada que hacer, y cuando algo "me enamora" decido rápidamente, ¿Para qué escucho? No soy caprichosa, no soy indecisa, simplemente sé lo que no quiero. Es cierto que no se exactamente lo que quiero, pero cuando está ante mis ojos no tengo duda alguna.
Y así, con todo.
Me aguantaré con unas gafas que no me gustan. Suerte que contigo, de momento, no tengo dudas.
viernes, 30 de enero de 2015
Al señor egocéntrico:
Es cierto. No sé inglés y no he ido más lejos de Portugal. Por circunstancias no he podido. Vivir en un pueblo o no tener expectativas no han sido los motivos. Y sí que han estudiado o estudian mis amigos. No por vivir en un pueblo estoy o estamos menos capacitados. Cierto es que yo considero que hubo un retroceso en mi aprendizaje, pero se debe a asuntos personales. No preguntaste. Pero me queda vida por delante, ¿sabes?
Actualmente, me gusta la poesía. Mis poemas favoritos son "El Enigma de la deseosa" de Gonzalo Rojas y "Tengo miedo" de Neruda; sin embargo Pedro Salinas y Jaime Sabines son a quienes admiro más.
Me gusta escribir. Tuve fotolog y tengo un blog donde apenas digo cuatro estupideces; pero tienen que ver conmigo. He empezado cientos de novelas que no continuado. Tengo vocabulario y talento, pero hace tiempo que extraño un sentimiento intenso.
Amo la Historia. La Historia Antigua. Idealizo al hombre como a César; por un libro me enamoré de la pasión de Eurídice I. Y adoro la mitología. Mi libro favorito es "el arte de amar" de Ovidio, aunque probablemente no lo entenderías.
Me fui al camino de Santiago sola 23 días y llegué al fin del mundo dolorida. Mi próximo reto es el Mont Blanc. Disfruto de caminar.
Me gusta montar, desde pequeña; hace tiempo dejé de hacerlo, pero estoy lista para continuar. Siempre quise a los animales, pero no tengo mucha mano con los perros. Una de mis ilusiones en la vida es aprender a hacer queso.
He estado en un internado y fui voluntaria en campos de trabajo. También ayudé a una amiga, cuando murió su madre, en la carnicería. Cuido de los demás. A veces me gusta cocinar, para una ocasión especial, mas con tiempo y tranquilidad.
Los niños me vuelven loca. Otra de mis ilusiones es ser madre, y me encanta jugar y subir a los árboles.
Me gusta el vino con mis amigos, y tengo mil anécdotas de cada lugar. Soy un as jugando al billar.
La ópera. Nunca he ido ni tengo amigos con gustos parecidos. Es otro de mis objetivos. Lloré cuando murió Pavarotti porque jamás lo podría ver. La música clásica, las tunas, una serenata para mi me haría llorar emocionada.
Extremoduro, la Fuga, Platero y tú... son cosas que escucho, pero no tengo tiempo para la música. Y mi memoria para los nombres de las canciones es penosa. Sé lo que me gusta pero no presto atención. Jamás me aprenderé el nombre de un disco o una canción.
Y las personas...¿Qué decir? Me encanta rodearme de ellas y, sobre todo, les encanta llenarse de mi. Estoy hecha para vivir. Soy un escándalo, no paso desapercibida; me gusta reír muy alto.
Leo periódico al revés y tengo unas cuantas manías que detestarías o te encantarían. En unas letras no puedo resumir mi personalidad.
Así que aunque no sepa inglés, no haya viajado muy lejos y esté profundamente enamorada de este pueblo de catetos... cuna del autor del primer Código de Comercio y unos cuantos políticos, no de mi agrado, pero si de éxito; así como de médicos, enfermeros, abogados, veterinarios y tantos profesionales...Así me sienta orgullosísima de pertenecer a Alcalá de los Gazules, pueblo de gandules... Sí, soy una persona válida y capaz, con muchas cosas que contar. Y por lo que dicen soy bonita y más interesante que la pantalla de un móvil, aunque no te hayas dignado a mirarme y comprobar si era verdad.
Actualmente, me gusta la poesía. Mis poemas favoritos son "El Enigma de la deseosa" de Gonzalo Rojas y "Tengo miedo" de Neruda; sin embargo Pedro Salinas y Jaime Sabines son a quienes admiro más.
Me gusta escribir. Tuve fotolog y tengo un blog donde apenas digo cuatro estupideces; pero tienen que ver conmigo. He empezado cientos de novelas que no continuado. Tengo vocabulario y talento, pero hace tiempo que extraño un sentimiento intenso.
Amo la Historia. La Historia Antigua. Idealizo al hombre como a César; por un libro me enamoré de la pasión de Eurídice I. Y adoro la mitología. Mi libro favorito es "el arte de amar" de Ovidio, aunque probablemente no lo entenderías.
Me fui al camino de Santiago sola 23 días y llegué al fin del mundo dolorida. Mi próximo reto es el Mont Blanc. Disfruto de caminar.
Me gusta montar, desde pequeña; hace tiempo dejé de hacerlo, pero estoy lista para continuar. Siempre quise a los animales, pero no tengo mucha mano con los perros. Una de mis ilusiones en la vida es aprender a hacer queso.
He estado en un internado y fui voluntaria en campos de trabajo. También ayudé a una amiga, cuando murió su madre, en la carnicería. Cuido de los demás. A veces me gusta cocinar, para una ocasión especial, mas con tiempo y tranquilidad.
Los niños me vuelven loca. Otra de mis ilusiones es ser madre, y me encanta jugar y subir a los árboles.
Me gusta el vino con mis amigos, y tengo mil anécdotas de cada lugar. Soy un as jugando al billar.
La ópera. Nunca he ido ni tengo amigos con gustos parecidos. Es otro de mis objetivos. Lloré cuando murió Pavarotti porque jamás lo podría ver. La música clásica, las tunas, una serenata para mi me haría llorar emocionada.
Extremoduro, la Fuga, Platero y tú... son cosas que escucho, pero no tengo tiempo para la música. Y mi memoria para los nombres de las canciones es penosa. Sé lo que me gusta pero no presto atención. Jamás me aprenderé el nombre de un disco o una canción.
Y las personas...¿Qué decir? Me encanta rodearme de ellas y, sobre todo, les encanta llenarse de mi. Estoy hecha para vivir. Soy un escándalo, no paso desapercibida; me gusta reír muy alto.
Leo periódico al revés y tengo unas cuantas manías que detestarías o te encantarían. En unas letras no puedo resumir mi personalidad.
Así que aunque no sepa inglés, no haya viajado muy lejos y esté profundamente enamorada de este pueblo de catetos... cuna del autor del primer Código de Comercio y unos cuantos políticos, no de mi agrado, pero si de éxito; así como de médicos, enfermeros, abogados, veterinarios y tantos profesionales...Así me sienta orgullosísima de pertenecer a Alcalá de los Gazules, pueblo de gandules... Sí, soy una persona válida y capaz, con muchas cosas que contar. Y por lo que dicen soy bonita y más interesante que la pantalla de un móvil, aunque no te hayas dignado a mirarme y comprobar si era verdad.
RESPETO, lo merece hasta el más cateto.
martes, 25 de noviembre de 2014
Por Navidad
Si morir de ganas fuere una afición, caí en la tentación. Y estoy en contra de mi, de mi pensamiento libre, independiente. Mi mente quiere tenerte; más aún, pertenecerte.
Fuera de mi. Así me encuentro. Imaginando ciertos momentos que espero. Espero. Yo, la chica que no espera, pero sueña. Y mi imaginación enferma te piensa. Tus manos en mis tobillos, tu boca subiendo mis piernas... Tus ojos, mirándome a los ojos.
Tú, encendiéndome por dentro. Aficionada a dejarme llevar por la casualidad... muriendo de ganas por llegar.
Fuera de mi. Así me encuentro. Imaginando ciertos momentos que espero. Espero. Yo, la chica que no espera, pero sueña. Y mi imaginación enferma te piensa. Tus manos en mis tobillos, tu boca subiendo mis piernas... Tus ojos, mirándome a los ojos.
Tú, encendiéndome por dentro. Aficionada a dejarme llevar por la casualidad... muriendo de ganas por llegar.
lunes, 17 de noviembre de 2014
No soy esa chica
La que después del trabajo te espera con una gran sonrisa, y tras tu duro día está dispuesta a escuchar. La que se entusiasma fácilmente con tu conversación y pregunta sonriendo para saber más. Tú decides de qué hablar, generalmente de ti, y cuándo acabar. Y alguna vez preguntas, y ella te dice que está bien. Ella, la que parece que está de pega, el complemento perfecto para un día libre, siempre dispuesta. No soy la chica que espera.
Sí, existen chicas "perfectas" cuyas ambiciones no llegarán nunca más allá de tus anhelos; cuyo estado de ánimo varía según el tuyo y sus aficiones se amoldan a tu tiempo libre. No. No soy aquella que va a limitarse a un trabajo simple mientras tú progresas en tu carrera. Ni aquella otra que te espera en el hogar. Me gustaría, a veces me gustaría ser ella, porque es feliz con poco, pero yo quiero más.
Soy ambiciosa, jodidamente ambiciosa. Y si para ello tengo que estar sola, ¡adelante! Para mi es todo un placer, un reto. Siempre he querido hacerlo todo sola. Por y para mi. Y eso no quita que sea una mujer, claro que soy una mujer, y claro que creo en el amor. Pero en pareja, busco la pasión más que la seguridad, y cuando la pasión se acaba cojo las maletas y me voy.
No voy a sentirme mal por no tener un té preparado para las visitas, ni fea por ir desmaquillada. En casa llevo un "jopo", bata y gafas. Te aguantas. Y si no te gusta, te vas. Fuera, ¡vamos! ¡Largo de mi vida! No quiero nadie que me limite, no quiero nadie que me diga que voy mal vestida mientras busco información sobre cuatro piedras. No quiero a ese hombre, quiero mis cuatro piedras.
Me niego. Me niego a pensar que a los hombres únicamente les interese el primer tipo de chica; y me niego a pensar que haya tantas "sumisas" o poco exigentes. ¡Claro que las hay! ¡Tiene que haberlas! ¡En la variedad está el gusto! Y hay una persona perfecta para otra. Me niego a pensar que por exigente no sea perfecta para nadie, debe haber alguien igual de exigente que no aporte más de lo que yo aporte, ni tampoco menos. Debe haber alguien que merezca la pena conocer. Y mientras tanto, vuelo.
VUELO, que no quiere decir que vaya de flor en flor, ni de capullo en capullo. Sino que vivo. Y vivir implica hacer proyectos, dedicar tiempo a mis aficiones, a mis manías, a aquellos pequeños detalles que me harán perfecta para alguien. Porque tiene que haber alguien que observe que hojeo el periódico del revés, que no me gusta el pescado o que arranco hojas de los árboles cuando camino sola. Debe haber alguien que odie la poesía interesado en leer mi poema favorito, por mi, por conocerme. Porque soy increíble y preciosa. Lo sé, lo dice mi padre y me lo decís muchas veces. Y aún así en ocasiones lo olvido, y trato de conocer personas que me miran y no me ven, mientras en 5 minutos yo ya sabía lo que debía hacer, sólo por el hecho de que creo que "merecen la pena". Y sí, todo el mundo merece la pena, pero generalmente para otra persona.
¿Para ti? Camina. Va a llegar, en algún momento chocará contigo. Incluso en ocasiones puede que ese único alguien en tu vida seas tú, y tampoco pasa nada. Pero me niego, me niego a conformarme con una pareja oficial y a sentir, así de vieja "que nada provino nunca de mi capacidad de amar".
miércoles, 22 de octubre de 2014
Muchacha imperfecta
Hay un poema de Gonzalo Rojas que desde la primera lectura me llamó la atención: "El Enigma de la Deseosa". Y dice así:
Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
de 32, exige lectura
de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos, c) mirada
verde para desafiar el infortunio
de las tormentas;
no va a las casas,
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento. No es Venus;
tiene la voracidad de Venus.
Entonces no conocía de Ovidio, aunque lo presumía antiguo escritor bien importante, y aún así me maravilló la hermosura y simplicidad del lenguaje. Quedé impregnada por el mensaje, y me sentí identificada desde el primer instante, apenas sabiendo lo que significaba.
Ya conociendo a Ovidio, años más tarde, cayó en mis manos "El arte de amar". Hace dos años que su lectura es una exigencia. Todo hombre que se precie digno y de buen talante debe llevar impregnadas en el alma sus letras.
Hace dos años me convertí en la "muchacha imperfecta".
martes, 21 de octubre de 2014
19 Octubre 2014
Vivir deprisa,
ver la muerte en embestida.
Piensa rápido, se acaba la partida.
Acelerar o frenar,
no hay marcha atrás,
piensa rápido, será el final.
ver la muerte en embestida.
Piensa rápido, se acaba la partida.
Acelerar o frenar,
no hay marcha atrás,
piensa rápido, será el final.
martes, 30 de septiembre de 2014
Devaneos
Hace algunos años, cuando sonreír estaba libre de intención y los pies eran el transporte más veloz, había una idea que en mi cabeza que me atormentaba casi cada noche. Y casi cada día. En mis sueños, pensamientos que irrumpían en cualquier momento, me imaginaba yo a cierto gran hombre. Era un gigante. A veces un cíclope. Era un ser enorme en una enorme cama. Siempre estaba dormido, y soñaba. Y yo... yo le hacía preguntas. ¡Y a veces me contestaba!
El Gran Hombre tenía un sueño eterno. Al ser tan grande, supongo que su tiempo sería distinto. Y en su sueño estaba yo. Mi vida, nuestras vidas. El planeta tierra al completo. Y en cierta ocasión este hombre me dijo que si él no dormía, yo no viviría. Que no me daba cuenta, pero no era más que producto de su imaginación. Que mi destino dependía de sus caprichos. Nunca abandoné la idea de si no somos más que un juego en manos de alguien... Alguien que quizás despierte en cualquier momento y nos deje de pensar.
Del mismo modo, otras veces, soñaba que soñaba. Sí, en esta ocasión era yo la que tumbada en la cama manejaba destinos a mi albedrío. De mi parecer dependía si seguían con vida, o no. Y también me preguntaban si ellos se sentían mi juego. Si de verdad existían. Si ese mundo de mis sueños era real en alguna otra dimensión. Si fuese así perdónenme queridos personajes, yo los hacía volar y era demasiado fantasiosa, los golpes debieron ser duros.
Por último, otra de mis inquietudes, no menos importante, era si, al darme yo la vuelta, el mundo quedaba paralizado. Sí, quizás fuese demasiado egocéntrica. Pero pensaba que el mundo no era más que yo, que pasaban cosas demasiado raras, demasiadas intrigas, demasiados rumores, muchas situaciones en las que yo y sólo yo era el centro de toda atención. Llegué a pensar que era así. Que mi madre cuando yo salía de casa quedaba "paralizada" como una especie de robot que se desactiva. Pero luego yo volvía a casa, y todo estaba hecho. Aquello debía ser una especie de programación, porque así lo había previsto mi imaginación.
También, cuando conversaba con amigas, pensaba que al darme la vuelta quedarían inmovilizadas. Que el murmullo que oía no eran ya más que los ecos de mi cabeza, que tenía tanto poder que creaba algo a mi alrededor que en realidad no era. Y que era capaz de manejarlo.
Y ahora... vuelven a surgir esos pensamientos. ¿No seré en el fondo un eco? ¿O tal vez soy tan poderosa que puedo dominar el mundo? ¡¡Hacer grandes cosas!! Dice Neruda que un poeta tiene siempre grandes planes para enriquecerse, mas no suelen dar resultado. Sin embargo, en ese proceso de maquinación y entusiasmo, la auto-realización es innegable. Y uno, tomándose el mundo más o menos a risa, al no ser más que un juego de sueños (de unos y otros, pero sueños), aprende a manejar la realidad, a actuar, a dominar su persona. A no doblegarse ante nadie, mas a apocarse. A ser el rey del mundo, dueño y señor, Dios de la vida, de su propia vida.
El Gran Hombre tenía un sueño eterno. Al ser tan grande, supongo que su tiempo sería distinto. Y en su sueño estaba yo. Mi vida, nuestras vidas. El planeta tierra al completo. Y en cierta ocasión este hombre me dijo que si él no dormía, yo no viviría. Que no me daba cuenta, pero no era más que producto de su imaginación. Que mi destino dependía de sus caprichos. Nunca abandoné la idea de si no somos más que un juego en manos de alguien... Alguien que quizás despierte en cualquier momento y nos deje de pensar.
Del mismo modo, otras veces, soñaba que soñaba. Sí, en esta ocasión era yo la que tumbada en la cama manejaba destinos a mi albedrío. De mi parecer dependía si seguían con vida, o no. Y también me preguntaban si ellos se sentían mi juego. Si de verdad existían. Si ese mundo de mis sueños era real en alguna otra dimensión. Si fuese así perdónenme queridos personajes, yo los hacía volar y era demasiado fantasiosa, los golpes debieron ser duros.
Por último, otra de mis inquietudes, no menos importante, era si, al darme yo la vuelta, el mundo quedaba paralizado. Sí, quizás fuese demasiado egocéntrica. Pero pensaba que el mundo no era más que yo, que pasaban cosas demasiado raras, demasiadas intrigas, demasiados rumores, muchas situaciones en las que yo y sólo yo era el centro de toda atención. Llegué a pensar que era así. Que mi madre cuando yo salía de casa quedaba "paralizada" como una especie de robot que se desactiva. Pero luego yo volvía a casa, y todo estaba hecho. Aquello debía ser una especie de programación, porque así lo había previsto mi imaginación.
También, cuando conversaba con amigas, pensaba que al darme la vuelta quedarían inmovilizadas. Que el murmullo que oía no eran ya más que los ecos de mi cabeza, que tenía tanto poder que creaba algo a mi alrededor que en realidad no era. Y que era capaz de manejarlo.
Y ahora... vuelven a surgir esos pensamientos. ¿No seré en el fondo un eco? ¿O tal vez soy tan poderosa que puedo dominar el mundo? ¡¡Hacer grandes cosas!! Dice Neruda que un poeta tiene siempre grandes planes para enriquecerse, mas no suelen dar resultado. Sin embargo, en ese proceso de maquinación y entusiasmo, la auto-realización es innegable. Y uno, tomándose el mundo más o menos a risa, al no ser más que un juego de sueños (de unos y otros, pero sueños), aprende a manejar la realidad, a actuar, a dominar su persona. A no doblegarse ante nadie, mas a apocarse. A ser el rey del mundo, dueño y señor, Dios de la vida, de su propia vida.
viernes, 26 de septiembre de 2014
lunes, 25 de agosto de 2014
Fin
Era la chica perfecta, ideal para nadie. Se cansó de dar amor. Llegó la hora de volverse inaccesible, de nuevo. De ser fría y renunciar a lo que más quería, que en esos momentos era él (y no lo sabía).
Llego el momento de ser fiel, esta vez a sí misma. De no perder su autoestima por ampliar la suya. De no ser quien disimula. De no fingir ser la gran amiga, aún siéndolo, en lugar de la chica que escribe poesía.
Llegó el día en que "no me importa el qué dirán" ya no tenía sentido. Una no se enfrenta sola al mundo si le hace daño lo prohibido.
Llegó el instante en que dijo "Basta". Y recobró el orgullo. Y sintió el ridículo. Padeció la vergüenza por su anterior desvergüenza, por su atrevimiento al ser osada. Y descarada. Acabó con los llantos entre luces apagadas.
Ya no se aguantaría las ganas.
Cesó el amor. No había tantas.
Llego el momento de ser fiel, esta vez a sí misma. De no perder su autoestima por ampliar la suya. De no ser quien disimula. De no fingir ser la gran amiga, aún siéndolo, en lugar de la chica que escribe poesía.
Llegó el día en que "no me importa el qué dirán" ya no tenía sentido. Una no se enfrenta sola al mundo si le hace daño lo prohibido.
Llegó el instante en que dijo "Basta". Y recobró el orgullo. Y sintió el ridículo. Padeció la vergüenza por su anterior desvergüenza, por su atrevimiento al ser osada. Y descarada. Acabó con los llantos entre luces apagadas.
Ya no se aguantaría las ganas.
Cesó el amor. No había tantas.
viernes, 18 de julio de 2014
Por mi libertad
Y, aun siendo tuya, recuerda que no te pertenezco. Que estoy aquí de propia voluntad, porque me lo pide el cuerpo. Que igual que llegué puedo marchar, despacio o lento. Y recuerda, y no olvides, que también me puedo quedar.
Según me traten tus dedos. En base a tus caricias, me voy o me quedo.
Según me traten tus dedos. En base a tus caricias, me voy o me quedo.
martes, 8 de abril de 2014
Es necesario creer...
Y lo peor es que es una realidad. Te has ido y no vas a volver. Y me quedaron cosas por decirte, y nunca supe del todo lo que habías significado. Ha pasado la noche y me he dado cuenta de que es cierto, no estás. Te has ido, nos has dejado a todos. ¿Por qué? ¿Y por qué me duele tanto? Deberías haber sido una de esas personas que pasan por mi vida a diario sin sentido. Pero fuiste mucho más. Mucho más porque eras una grandísima persona. Porque tenías luz propia y todo brillaba a tu paso.
No cesan tus carcajadas en mi cabeza. Y miro a la pared, blanca, y veo tu cara. Veo tu sonrisa y tus ojos, ese sueño de sonrisa junto a la mirada que cualquiera querría. Me enseñaste la nobleza de tu alma y eso es imposible de olvidar. Era demasiado obvia, demasiado clara, demasiado mágica.
Estabas vivo. Eras el más vivo de todos. Eras fuerte. Eras un terremoto. Y no estás, así de repente. Es como cuando vas conduciendo, "se ha puesto el semáforo rojo de repente". No es así, nunca pasa así, antes está en ámbar. Pero no lo has visto, te has despistado y no te explicas como puede pasar de un extremo a otro en un segundo. Me alegro de no haberlo visto. Aunque duela imaginar que nunca nos volveremos a cruzar, aunque cueste asimilarlo, es mejor un recuerdo limpio. Un recuerdo de ti en toda tu grandeza, en toda tu humanidad, en plena vida. Un recuerdo que la agonía de la enfermedad no ha podido perturbar.
Es uno de esos momentos en que rezo. Rezo. Yo que nunca rezo, que no creo en dioses ni vírgenes, ni en iglesias católicas u ortodoxas. Rezo a ese "algo más" por que no sufrieras demasiado, por que no fuese un proceso largo. Porque te llevara así, feliz. Y corriendo, como tú lo hacías detrás del balón. Y rezo porque necesito creer que existe ese "algo más" que te dará un lugar. Un lugar donde hagas felices a los demás como hiciste aquí con todo aquel al que te cruzaste. Un lugar donde vivas sin dolor y donde algún día nos volvamos a encontrar.
No cesan tus carcajadas en mi cabeza. Y miro a la pared, blanca, y veo tu cara. Veo tu sonrisa y tus ojos, ese sueño de sonrisa junto a la mirada que cualquiera querría. Me enseñaste la nobleza de tu alma y eso es imposible de olvidar. Era demasiado obvia, demasiado clara, demasiado mágica.
Estabas vivo. Eras el más vivo de todos. Eras fuerte. Eras un terremoto. Y no estás, así de repente. Es como cuando vas conduciendo, "se ha puesto el semáforo rojo de repente". No es así, nunca pasa así, antes está en ámbar. Pero no lo has visto, te has despistado y no te explicas como puede pasar de un extremo a otro en un segundo. Me alegro de no haberlo visto. Aunque duela imaginar que nunca nos volveremos a cruzar, aunque cueste asimilarlo, es mejor un recuerdo limpio. Un recuerdo de ti en toda tu grandeza, en toda tu humanidad, en plena vida. Un recuerdo que la agonía de la enfermedad no ha podido perturbar.
Es uno de esos momentos en que rezo. Rezo. Yo que nunca rezo, que no creo en dioses ni vírgenes, ni en iglesias católicas u ortodoxas. Rezo a ese "algo más" por que no sufrieras demasiado, por que no fuese un proceso largo. Porque te llevara así, feliz. Y corriendo, como tú lo hacías detrás del balón. Y rezo porque necesito creer que existe ese "algo más" que te dará un lugar. Un lugar donde hagas felices a los demás como hiciste aquí con todo aquel al que te cruzaste. Un lugar donde vivas sin dolor y donde algún día nos volvamos a encontrar.
lunes, 7 de abril de 2014
Y el mundo es un lugar fugaz, más breve e intenso de lo que yo creía...
Estaba vivo, era el más vivo de todos. Corría por aquellas escaleras arriba y abajo. Siempre buscaba a alguien, a una de las chicas de su pueblo, y normalmente para nada. Pero sus ojos recorrían todo el A.42 y una sonrisa pícara se dibujaba en su cara. Observaba el ir y venir de chicas a su alcance. Y lo llamaban, lo llamaban porque no podía entrar al pasillo de las chicas. Le regañaban y amenazaban con castigos una y otra vez, pero salía airoso porque decía que sólo estaba asomado a la puerta. Claro, normalmente ponía a alguien a vigilar antes de entrar. Cuando el formador llegaba, él ya estaba fuera.
Se sentaba en las escaleras al salir de clase a ver a todas bajar, y era el primero en sentarse en el comedor al lado de cualquier chica guapa. Jugaba con la comida, siempre hacía trastadas. Me enseñó a robar comida del comedor. Lo que sobraba de las meriendas. Él siempre sonreía y nadie le regañaba.
Jugaba al fútbol, a las cartas, estudiaba. Y reía joder, reía. Reía sin parar. Tenía unos dientes perfectos, una boca perfecta, unos ojos grandes y expectantes. Era como si supiera que tenía que abrirlos mucho para ver todo lo que había en el mundo, porque era muy grande eso de allá afuera. Casi se salían de sus órbitas, él era impresionable, siempre estaban así. Excepto cuando guiñaba, cuando guiñaba y sonreía. Conseguía lo que quería.
Y pasan los años, y la gente se olvida y hace sus vidas. Y un día ves una foto, y decides que quieres saber más de esa persona, que quieres recordar, que ¿cómo será de guapo ahora? Y de repente ya no está. Quizás siempre supo que no tenía mucho tiempo.
Ese huracán de energía se fue. Eras ruido, y te has convertido en silencio.
Y no es que me dejes el corazón vacío, porque realmente nunca lo llenaste. Pero el alma anda desconcertada. No se ha ido un compañero, no se ha ido un amigo. Te has ido tú. Tú como persona. Tú como esa inyección de energía que tu alrededor necesitaba. Tú como el arcoiris en los días de lluvia. Tú como el Sol en los días grises. Tú como la energía que hacía falta dentro de aquella monotonía de internado ubetense. Tú como la fuerza del mundo. Tú, como paradigma de la VITALIDAD.
¿Cómo pudo ocurrir? ¿Cómo la vida da semejantes regalos al mundo y luego se los quita?
Se sentaba en las escaleras al salir de clase a ver a todas bajar, y era el primero en sentarse en el comedor al lado de cualquier chica guapa. Jugaba con la comida, siempre hacía trastadas. Me enseñó a robar comida del comedor. Lo que sobraba de las meriendas. Él siempre sonreía y nadie le regañaba.
Jugaba al fútbol, a las cartas, estudiaba. Y reía joder, reía. Reía sin parar. Tenía unos dientes perfectos, una boca perfecta, unos ojos grandes y expectantes. Era como si supiera que tenía que abrirlos mucho para ver todo lo que había en el mundo, porque era muy grande eso de allá afuera. Casi se salían de sus órbitas, él era impresionable, siempre estaban así. Excepto cuando guiñaba, cuando guiñaba y sonreía. Conseguía lo que quería.
Y pasan los años, y la gente se olvida y hace sus vidas. Y un día ves una foto, y decides que quieres saber más de esa persona, que quieres recordar, que ¿cómo será de guapo ahora? Y de repente ya no está. Quizás siempre supo que no tenía mucho tiempo.
Ese huracán de energía se fue. Eras ruido, y te has convertido en silencio.
Y no es que me dejes el corazón vacío, porque realmente nunca lo llenaste. Pero el alma anda desconcertada. No se ha ido un compañero, no se ha ido un amigo. Te has ido tú. Tú como persona. Tú como esa inyección de energía que tu alrededor necesitaba. Tú como el arcoiris en los días de lluvia. Tú como el Sol en los días grises. Tú como la energía que hacía falta dentro de aquella monotonía de internado ubetense. Tú como la fuerza del mundo. Tú, como paradigma de la VITALIDAD.
¿Cómo pudo ocurrir? ¿Cómo la vida da semejantes regalos al mundo y luego se los quita?
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