Hoy es un día de esos del estómago revuelto. De la música triste y las ganas de caldo. La típica resaca en la que no te mueves de casa.
Y es que el Domingo está ahí como cualquier otro día, con otro nombre lo odiaríamos igual. Porque saliste la noche antes y estás cansada, pero no puedes dormir más. Porque algo no fue como esperabas, o fue demasiado bien pero no tienes lo que soñabas. Es Domingo, y como todos los Domingos es así, melancólico. Y no hay modo de pararlo, te absorbe. Los estudiantes se van a las ciudades de sus respectivas universidades, tienen que hacer la maleta y no hay tiempo para salir. Los que con suerte trabajan se quedan en casa para al día siguiente rendir. Y tú no te quitas el pijama, ¿para qué?
Es un día de series, películas, pensamientos y luz apagada. Me voy a la cama.
Páginas
domingo, 26 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Listas
-Haz una lista. Enumera en ella a todas aquellas personas que amas, admiras, quieres o aprecias.
Coge otro papel, de distinto color. Escribe ahí los nombres de aquellos que te han fallado, o sencillamente no soportas.
-¿Para qué?
- Para no olvidarlo. Es la manera que tienes de que la vida pague en justo nivel. Porque, si no lo haces, siempre serás un ser mediocre.
-Pero... ¿no se da cuenta de que la lista cambia? Ya desde el primer momento la primera lista ha de ser inferior a la segunda, pues difícil es confiar en los demás. Siempre un miembro de su lista blanca podrá pasar a la negra, constantemente pasará. Y... sorprendentemente, alguno de esa artificial lista negra, en la que habrá gente del todo dispar, también podría ganarse con tiempo su aprecio y admiración, ya fuere por rivalizar. Aún así, en caso de seguir sus reglas... Escribiendo y borrando si usted acepta estos cambios... Llegará un momento en que para la lista negra no quede papel... En la calle no veremos más que caras negras, y no quedará imaginación para tanto desprecio.
-Pero si no hay venganza, pequeño inútil, se reirán de ti.
- Creo en la indiferencia y el olvido. Olvidaré la lista negra en que desde hoy estaré para usted. Y de seguro tenga razón. Mas yo prefiero ser feliz mediocre, mi señor, que un triste y ruín sin corazón.
Coge otro papel, de distinto color. Escribe ahí los nombres de aquellos que te han fallado, o sencillamente no soportas.
-¿Para qué?
- Para no olvidarlo. Es la manera que tienes de que la vida pague en justo nivel. Porque, si no lo haces, siempre serás un ser mediocre.
-Pero... ¿no se da cuenta de que la lista cambia? Ya desde el primer momento la primera lista ha de ser inferior a la segunda, pues difícil es confiar en los demás. Siempre un miembro de su lista blanca podrá pasar a la negra, constantemente pasará. Y... sorprendentemente, alguno de esa artificial lista negra, en la que habrá gente del todo dispar, también podría ganarse con tiempo su aprecio y admiración, ya fuere por rivalizar. Aún así, en caso de seguir sus reglas... Escribiendo y borrando si usted acepta estos cambios... Llegará un momento en que para la lista negra no quede papel... En la calle no veremos más que caras negras, y no quedará imaginación para tanto desprecio.
-Pero si no hay venganza, pequeño inútil, se reirán de ti.
- Creo en la indiferencia y el olvido. Olvidaré la lista negra en que desde hoy estaré para usted. Y de seguro tenga razón. Mas yo prefiero ser feliz mediocre, mi señor, que un triste y ruín sin corazón.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)