Páginas

viernes, 18 de julio de 2014

Por mi libertad

Y, aun siendo tuya, recuerda que no te pertenezco. Que estoy aquí de propia voluntad, porque me lo pide el cuerpo. Que igual que llegué puedo marchar, despacio o lento. Y recuerda, y no olvides, que también me puedo quedar.


Según me traten tus dedos. En base a tus caricias, me voy o me quedo.