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jueves, 26 de diciembre de 2013

¿Reparamos corazones?

     De las innumerables opciones que existen sólo podemos quedarnos con una. A lo mejor no es la adecuada, pero me gusta creer que es la que tenía que ser, la que estaba pensada. Pero qué pasa si, consecuencia de la suma de decisiones que tomamos, se rompe algo. ¿Lo reparamos? ¿Lo dejamos así? Hay cosas que no se pueden reemplazar. Cogemos un poco de celo o pegamento intentando recomponer el puzzle, a veces en el intento vuelve a caerse un trozo de eso que hemos roto, y pretendemos elevarlo en nuestros brazos como si no pasara nada. Y una vez reunidas todas las piezas, una vez compactado el objeto que hemos roto queremos volver a la normalidad, como si nada pasara. Como si esas fisuras internas pudiesen taparse con un poco de barniz, como si nunca hubieran existido. Y no nos damos cuenta de que aquello que tratábamos de reparar ha sido moldeado por nuestras manos, ahora es otra cosa. Ahora es otra cosa, más triste, y duele.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Baila para mi

     Se sonreía en silencio. Así, como para si misma, se le escapaba. ¿En qué estaría pensando mi caminante risueña? Y de pronto daba un brinco, alzaba la mano al cielo. Gesticulaba, reía, a veces incluso cantaba. De cuando en cuando alguien la miraba y sonreía también, ¿cómo no sentir, huracán de alegría? Agachaba la vista entonces, avergonzada. O quizás divirtiéndose. Sus mejillas rosadas se arrebolaban y volvía a reír. Procuraba serenarse, a veces lo conseguía. Pero caminaba tanto y tanto, que a cinco minutos de despistarse volvía a ser la niña que iluminó mi día.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Victoria's Secret

     La ropa interior es a la mujer lo que la mujer al hombre. Lo uno sin lo otro deja de ser. ¿Acaso un hombre funciona sin una mujer? Siempre tiene una madre o una hermana para ayudarle, amén de novias y/o amantes. Un hombre necesita que una mujer lo complete, que le ayude a ser, que le entienda, que lo convierta en persona si es más hombre, y en animal si es más persona. La mano que lo temple.
     ¿Y es que la mujer es menos mujer por no llevar ropa interior bonita? ¡Ah! Claro que no. Se puede ser sexy con bragas de abuela, ¿que no? Retenme a demostrarlo. Pero sí que una mujer necesita lo que la ropa interior representa. Por supuesto, siempre estará mejor desnuda. No obstante, cuando esté en casa y nadie toque sus formas, tendrá ropa interior. Tendrá lineas, texturas, tendrá estampados, colores y formas, transparencias... tendrá todo lo que ella quiera soñar o ser. Las costuras bien trabajadas la obligarán a mirarse, a reconocerse a sí misma. A ponerse delante del espejo y explorarse. A saber sus más y sus menos. A amar sus formas. A conocerse física e interiormente. La seda la enseñará a ser sexy sin necesidad de posar, natural.
     Llega un momento en que lo mejor que puede hacer una mujer para sentirse bonita es comprarse un conjunto sexy, servirse una copa de vino y tumbarse en el sofá. Posiblemente con un espejo delante para admirarse. Sin esperar nada más.
     ¿Los hombres? Mejor con sus mamás.
   

sábado, 14 de diciembre de 2013

     Si tú no pides,
 yo no doy.
Si yo no pido,
tú no das.

Y ninguno de los dos pedimos,
por si no nos quieren dar.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Tu acento diacrítico

Ahora que somos nadie, quédate, estemos quietos. Ahora que somos nadie, no usemos pretextos. Ahora que estás desnuda, desnuda también el alma tuya. Dámela toda, horizontal. Que tus besos sean de ojos cerrados. Olvida los nombres, somos tú y yo. Eres TÚ. Toda. Con la inmensidad de la palabra y la simpleza de las letras: Tú. Y quiero verte. No me cuentes historias de cuando usas tu nombre. Retira las cosas que haces vestida, cuando tienes nombre y no eres tú. En nuestro espacio limitado sólo cabe la infinidad del sentimiento extremo, profundidad de tus ganas, altura de tu imaginación. No hay ayer, no hay reloj. No hay otros nadies, sólo tú y yo. Entendámonos. Extendamos nuestras manos y conozcamos lo interminable del término Tú. Porque hay tanto tú, que cuando estás aquí no soy más que énfasis de ti.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Domingo

     Empezó a amar los domingos. Siempre había sido el día del tedio, del hastío, el peor día de la semana. Para todo el mundo siempre fue el lunes, y para ella el domingo. La víspera de la rutina, la jornada interminable. El paradigma de la monotonía. Ese día en que nunca había nada que hacer; o muchas cosas, pero no con quién.

     Y suavemente empezaron a llenarse las copas. El vino a escoger, distinto cada vez. "Lleno la tuya, esta vacía". Siempre lo hacía, nueva rutina.

     Y poco a poco los Domingos empezaron a plagarse de copas, de historias...