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miércoles, 29 de enero de 2014

Las heridas, con saliva

     Ella estaba hecha así como de sal. Había brotado tanto dolor de aquellos ojos que se habían secado. Y no es que no doliera, no. Al contrario, las heridas escocían aún más. Pero no importaba, ella se había hecho a su nueva piel, y ahora la usaba como defensa. Así, cuando algún ente extraño la rozaba podía sentir aquél mismo escozor. No obstante, no era impedimento para que muchos valientes se acercasen a verla, a intentar "ser él". Brillaba de lejos con el Sol, y ellos, que podían verla, irremediablemente se sentían atraídos por aquella figura marmórea. Seguían viendo el brillo aún más cerca. Casi rozándola, sus destellos eran más grandes aún. Pero ¡ay! de aquellos que se atrevían a tocarla. Los que no huían despavoridos, se hacían a un lado a observar, a ver de qué manera aquello desaparecía sin tocar. Llegaba un momento en que todos los que lo intentaban olvidaban el porqué estaban allí, ya sus ojos deslumbrados perdían su instinto primero, se limitaban a hacerse a un lado, como si aquello sólo hubiese sido un sueño. Un mal sueño, de esos que no apetece recordar. No volvían la vista atrás. De vez en cuando un saludo, una sonrisa apreciando el arte escultórico que ella representaba. Y ninguno, ninguno lamió sus heridas.

jueves, 16 de enero de 2014

Paciencia.

La paciencia no se hizo para que yo te esperara. Se hizo para que esperásemos juntos. La esperanza no es el deseo infinito de algo que está por llegar, no es la angustia interminable que ruega posibilidades. La esperanza es que miremos el mutuo verde de nuestros ojos y soñemos. Y soñemos en el aire, en la cama, en castillos. De pie, sentados, tumbados... Recogiendo lirios, partiendo el heno, arañando la manta que cubre la dermis. Desnudando el espíritu, desechando las sobras. La esperanza es que yo te mire y tú me mires, y haya un beso entre los dos. Que se funda el sueño eterno de un amor.

miércoles, 15 de enero de 2014

     Lo veía venir. Estaba tan cerca que casi podía sentir el vacío que dejaría. Lo olía. Como limones, entre verde y amarillo. Agrio. Sencillo.