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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Me enamoré

     Cuando escribo me delato. No sé si es bueno o malo, yo diría que no está mal. ¿Me desahoga al fin y al cabo no? Escribo lo que pienso y no digo, lo que puede hacer daño.
     No hay dudas. Prometí no hacerlo más, pero tengo algo que decir. Y quiero decir que esto no lo escribo por ti. Ni tampoco lo que escribí ayer, ni el día anterior. 
     Siempre hay alguien que se da por aludido, que se crece con lo que escribo. Seré clara: Hablo de chicos.

     Y si, es muy probable que a veces escriba pensando en alguien. Pero... ¿creéis que se me puede tomar en serio? ¿Lo creéis? Ése es el fallo. Por eso nunca aparecéis dos días seguidos. Tampoco vale tomárselo a broma, porque entonces resultáis de lo más aburrido. Lo uno da pena, lo otro me deprime.
     ¿Es que no lo entendéis? Amo el mundo, los detalles, lo bello. Veo a un chico y de repente suelto esa frase "Me acabo de enamorar". ¡¡Pero sólo son palabras!! ¡Me encanta! ¡Me fascina! Pero, ¿enamorarme así? Es sólo que, cuando digo eso, tengo ganas de sonreír y fantasear. Y de repente me brillan los ojos, y estoy radiante. Y claro que estoy enamorada, enamorada de cada momento de ilusión que me hace sentir viva. 

     Pero yo me ilusiono con facilidad, casi cada día. Y muchas de esas veces se me antoja expresarlo, y dejar mi mente volar, ¡inventando! Y tal vez me gustaste mucho y me inspiraste a escribir, pero no fue más que eso. Pura inspiración. Y claro, lees y te sientes identificado, ¿cómo no? 
     El problema es que entonces os creéis importantes, y que tenéis el terreno ganado. Pero no, solo tenéis "posibilidades". Y si "me enamoré" del efecto que causaste en mi hace una semana, y no te vuelvo a ver, probablemente me guste más aquél que conocí ayer. Y oye, no soy mentirosa ni falsa. Sólo digo las cosas claras. Claras como las siento. Que me "gustes" no significa nada. También me gustan los animales, no por ello voy recogiendo a todos los perros de la calle.

     Esto es como la Corte. No importa a quién elija el rey, gana el primero que besa a la princesa.

      

martes, 6 de diciembre de 2011

Mi intimidad

Artículo 18.1 de la Constitución Española: Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
MENTIRA
¿Para qué un artículo si luego no se enseña en casa? 
Ayer mi cuñada hizo un dibujo, un dibujo precioso. Mi madre vino toda emocionada a enseñármelo esta mañana. Estaba en MI BLOC. Ahí empezó la discusión.
¿Saben qué? Yo lo dejo todo, soy generosa, no me produce náuseas compartir. Pero desde siempre he odiado que toquen esas cosas. MIS cuadernos, MIS libros, MIS agendas. Son MÍAS. Lo único que siento mío verdaderamente. Ahí está mi vida. Mis textos, mi yo, mi todo. Una simple palabra te cuenta una historia, MI HISTORIA. Siempre hay papeles entre las hojas. Son sentimientos, emociones, todos y cada uno de mis sufrimientos. Y no tolero que alguien que no debe los toque. ¿Por qué? Es mi pequeño mundo, ¡¡lo único que tengo mío!! ¿Es que nadie lo entiende?
Tampoco me he enfadado, ella no lo sabía. 
Pero me he sentido sola, desvalida. Ver como vulneran así mi intimidad. ¡¡Y encima he tenido suerte!! No era gran cosa. Pero estaba guardado al fondo del armario. ¿Por qué?
Y mi madre me llama egoísta... Le he dado su dibujo, ¿qué más quiere?

Y mi cuaderno vuelve a estar al fondo del armario, rezando que nadie vuelva a violentarlo.

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Me gustan las noches como esta: Cielo claro, miles de estrellas, se ve la Luna.

Frío, silencio. El vaho que desprende mi boca. Los cristales empañados, pintarlos con mis manos. La lechuza.

El verdear del otoño, el hermoso color verde invierno. Encender la chimenea, el rojo de mis mejillas.

Me gustan las pequeñas grandes cosas, los detalles de las noches especiales, cuando no te falta nadie.

Esos momentos en que disfrutas de ser tú, contigo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

"Muñequita rota"


Y todo el mundo es malo. Tus amigas, tus padres, tus hermanos... Todos, absolutamente todos menos él. Él y tú. Con la soga al cuello y siempre apretando.
Ojalá tuvieras un corazón tan grande como el suyo. Ojalá tu familia fuera tan comprensiva como la suya. Nadie piensa en tí. Solo él te quiere bien.
Y no sales para que el aire no te corrompa. Y no miras lo sucio en los ojos de los demás, prefieres contar chicles en el suelo. Y no bailas porque es provocar. Y ¿para qué una falda? ¡Si esos vaqueros te quedan genial! Por supuesto, tú estás guapa al natural.
-Coge un jersey que hace frío, y entra en casa...
La casa donde nada es tuyo, donde no está tu madre si lloras, donde tu padre no puede decirte lo increiblemente bonita que eres, donde puedes esconderte de que te vean llorar. La casa donde te quieren, de donde no debes salir porque fuera está la mala gente. La casa donde debes permanecer cerrada, porque no te falta nada, tú ya eres especial sola, sin nadie más.
Y cualquier día empiezas a mirarte al espejo y ves tus ojos, y ves tu cara, y la sonrisa triste y desfigurada.
Intentas recordar qué era aquello que te hacía especial a vista de los demás. Tu infinita sonrisa... ¿Dónde está? Y esos ojos que lloran y antes brillaban...
Pero da igual, él te quiere como nadie lo hará jamás. Y tú. ¡estúpida! ¡idiota! ¿Qué haces que no lo valoras? No importa, ya nada importa.
Y tus amigos ¿dónde están? A dios Gracias él si que está, ayudándote a salir de tu mala vida... perdiéndote la sonrisa.
¿Y tú? ¿En que parte te quedaste? ¿Cuándo desapareciste? ¿En qué momento te olvidaste?
- ¿¡Papá qué miras!!?!!
- Te miro. Te miro y no te veo...
¿Cuándo otro se hizo más importante?
Mañana será otro día, te sorprenderá, sonreirás, te hará feliz, mñana sí, mñana las cosas volveran a ser como antes, mañana, mañana, mañana...
-Vamos, ya es tarde. A la cama...

viernes, 2 de diciembre de 2011

Yo, novia del viento.

Me enamoré del viento, sin querer...
Y ya nadie supo que quería. ¿Dónde iba? ¿De dónde venía? Todos lo sabían. Aquí y allá; a ningún sitio, ninguna parte. Daba vueltas y vueltas, siempre reía.
Cual rebaño transhumante iba y venía. Vagaba. Me perdía.
Era del viento y no era de nadie. Feliz y triste, equidistante.
Y me enamoré del viento, sin yo quererlo. Y quedo gesto, en cualquier beso, con su sonrisa desdibujada...
Era del viento, 
Melancolía, 
su dulce hermana...