Me enamoré del viento, sin querer...
Y ya nadie supo que quería. ¿Dónde iba? ¿De dónde venía? Todos lo sabían. Aquí y allá; a ningún sitio, ninguna parte. Daba vueltas y vueltas, siempre reía.
Cual rebaño transhumante iba y venía. Vagaba. Me perdía.
Era del viento y no era de nadie. Feliz y triste, equidistante.
Y me enamoré del viento, sin yo quererlo. Y quedo gesto, en cualquier beso, con su sonrisa desdibujada...
Era del viento,
Melancolía,
su dulce hermana...
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