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lunes, 19 de marzo de 2012

Quiero un César

     Cierta página que vaga por las redes sociales dice algo así como: "Culpo a Disney de mis altas expectativas respecto a los hombres". Y sinceramente, me parece triste. No busco un hombre que me diga todos los días lo bonita que soy, para éso ya está mi padre. Y mi tío. Y mi sobrino. No necesito alguien a mi lado cuyas mayores facultades sean la belleza y la bondad. Ni que me traten como algo frágil. No necesito una bestia que me encierre en su castillo para su propio disfrute, ni un oportunista Aladín. Por no hablar de príncipes guapos que se dejan engatusar.

     Sin embargo, reconozco tener el mismo problema que ellas: Altas expectativas respecto a los hombres. Y culpo a mi padre. Él y su infinita curiosidad que alimenta la mía. Él y ésa gran cantidad de conocimientos que espero algún día me transmita. Él con sus ideales, con sus sentimientos, con ése brillo en los ojos cuando habla de historia. Y culpo a la historia, por haber dado hombres que él me enseñó a querer.

     Así, un día mi admirado padre me mostró que el número 13 no es mala suerte. No puede ser mala suerte un 13 en Quintilis si ése día nació el más Grande, sin osar autonombrarse Magnus. Él, el Primer Hombre de Roma. No como tantos otros, porque Cayo Julio César es inmortal. ¡¡Tal vez por eso sea mala suerte!! ¡¡Mala suerte para amigos y enemigos, porque a todos hizo sombra!!

     En mi vida deseo fervientemente un hombre así, capaz de ser un hombre. Dueño de si mismo, porque "en César sólo manda César" y si ya Mario era admirable, alguien dijo "Hay muchos Marios en César". Alguien que nunca me aburra porque siempre tenga algo nuevo que decir, que sepa cosas que yo no sepa. Una persona con la que aprender, con ese afán de mi padre por las cosas que no parecen tener mucho sentido. Quiero alguien capaz de deleitarme con sus palabras, y para éso lo último que necesito es que me llamen "guapa". Quiero saber, saber más.
     De nada sirvió a César descender de Eneas. Él se hizo grande solo, gracias a su genio hizo brillante carrera en el Cursus Honorum. ¡¡Qué orgullo debía ser para la esposa de aquel!! Ése hombre luchaba por su dignitas, como fuere, sin un sestercio ni aliados que comprar. ¡¡Pero lo conseguía todo!! En una época en que las mujeres no pintaban nada, siempre consideró a su madre sabia. ¡¡Y la escuchaba!! Incluso en éso avanzó, supo que toda opinión es válida, y no subestimó a ningún hombre por su condición.

     Un hombre capaz de jugar una buena mano con un sólo as en la baraja. Ambicioso, pero generoso. ¿Qué importa el dinero si uno no tiene dignitas? ¡¡Él la tenía!! También un 13 cruzó el Rubicón. ¿Creéis en la mala suerte? Yo creo en la Fortuna, y la diosa Fortuna le acompañó.

     ¡¡Y podría enumerar todas sus glorias!! Pero creo que no acabaría nunca. Prefiero mentar las glorias de su ariete, hasta la mismísima Cleopatra quedó satisfecha. Dicen que fue un amante increible, capaz de complacer desde la más tonta a la más inteligente. Supo como librarse de "la reina de Bitinia". ¡¡Y cómo lo hizo!! Retozó con las esposas de sus enemigos, y no sólo eso, las sedujo hasta el punto que ya no quedaban complacidas por sus propios maridos. ¡¡Qué venganza más placentera!! No es que admire la promiscuidad ni el adulterio, nada más lejos, pero eran otros tiempos.
     Su personalidad arrolladora era capaz de causar admiración en sus amigos, y nunca dejaba indiferentes a sus enemigos.
     ¿Qué puedo decir? Mi imaginación a veces juega con mis sentidos. No habrá hombres más grandes, pero tengo sueños. Sueños en los que la inteligencia existe en los hombres. Tal vez, en algún lugar, existan los hombres.

     Y para terminar, un padre que amó a su hija.
     Sí que son altas mis expectativas...

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