Tienes que poder con todo, incluso cuando te quedes sin fuerza, tienes que poder. De alguna manera las cosas pasan y no necesariamente con sentido, al menos en apariencia. Puedes pensar que la vida es demasiado dura o injusta contigo, pero siempre hay alguien que está peor. Pero somos egoístas y pensamos en nosotros mismos. Nos lamentamos y autocompadecemos entrando en un bucle con rumbo fijo, el de no avanzar. Siempre habrá situaciones que no tengan solución: Enfermedades, contextos familiares... Ahí tendremos que limitarnos a sobrevivir, pero con optimismo. Tal vez todo acabe algún día y sea como una mala pesadilla. Pensemos que sí. Afrontemos la vida con una dulce y amarga sonrisa, esperemos lo imposible.
¿Quién sabe? Puede que algún día seamos plenamente felices.
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