El problema es de esencia. Hay asuntos que requieren algo más que un simple argumento. Obras que no se completan sólo con herramientas. Haz de mi una alteridad de ti mismo y comprende lo que trato de decir.
La meta siempre será la misma: Felicidad, que ha de ser más que una utopía. Sin embargo hay formas de ver las cosas, la vida en sí; Formas que difieren según la persona o el día en que se miren. Hay caminos, y caminos. Senderos de gloria o banalidades, que han de parar todos en la misma fuente. Llegar al final. Allí descansar o abrir los ojos como platos observando la llegada de los demás. Esta expedición hacia lo desconocido no debe sino unirnos.
Pero sí, el problema es de esencia. El "algo más", que falla, que falta. No puede saborear uno el pastel viendo que otro pasa hambre, ¿o quizás sí? Tampoco puede uno pretender que el resto llegue al mismo ritmo. No todos andamos en la misma vereda, ni a igual velocidad. Unos nos detenemos en las flores, otros en el cielo. Y también algunos en la tierra. Incluso en piedras.
No intentemos llegar todos a la vez, sería frustrante. Frustrante para mí, que me gusta mi camino. Frustrante para ti, que al no hacer uso de la empatía no serás feliz. ¡¡Porque el hombre quiere saber!! Siempre quiere saber, y no comprender algo tan obvio incluso agobia. Puede llegar uno a despreciarse a sí y a los demás por no entender.
Y si te detienes a pensar demasiado puede que, sin advertirlo, llegues a una confrontación de caminos sin salida y hayas perdido el mapa. Entonces digo yo: piensa lo justo, y vive a gusto. Y aprende a disfrutar de tu camino, y de cómo otro hace el suyo. Que una forma no es peor ni mejor que otra. Pero todas, cuanto menos, son curiosas. ¡Disfruta!
Y ahora yo, que ya llegué. Me sentaré en esta piedra a observar tu camino. Esperando, no más, que tu dicha sea contagiosa.
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