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lunes, 25 de agosto de 2014

Fin

     Era la chica perfecta, ideal para nadie. Se cansó de dar amor. Llegó la hora de volverse inaccesible, de nuevo. De ser fría y renunciar a lo que más quería, que en esos momentos era él (y no lo sabía).
     Llego el momento de ser fiel, esta vez a sí misma. De no perder su autoestima por ampliar la suya. De no ser quien disimula. De no fingir ser la gran amiga, aún siéndolo, en lugar de la chica que escribe poesía.
     Llegó el día en que "no me importa el qué dirán" ya no tenía sentido. Una no se enfrenta sola al mundo si le hace daño lo prohibido.
     Llegó el instante en que dijo "Basta". Y recobró el orgullo. Y sintió el ridículo. Padeció la vergüenza por su anterior desvergüenza, por su atrevimiento al ser osada. Y descarada. Acabó con los llantos entre luces apagadas.
     Ya no se aguantaría las ganas.
     Cesó el amor. No había tantas.

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