Hielo, las personas lo usamos a menudo; yo lo uso a menudo. Un invierno interior, refugio y escudo.
Frío, como escribir en Times New Roman algún asunto de economía. Impenetrable y duro cual diamante.
Te pones tu capa de hielo y caminas por la vida, sin miedo. Procurando no caer, porque es duro, pero frágil. Caminas y caminas desarrollando una especial habilidad para evitar obstáculos, así que poco pierdes por el camino. Pero tampoco hay beneficios. Nadie se acerca, está muy frío.
A pesar de todo, ésa seguridad te da la suficiente alegría para creer en la felicidad. Te hace pensar que no necesitas nada más. Nadie puede tocarte, eso te da poder.
Pero no olvides que, al contacto con la piel, el hielo se derrite...
a eso me refería.
ResponderEliminarTus escritos me llegan muy adentro -aunque sea la reina del hielo-
ResponderEliminarA un a riesgo de fallar estrepitosamente, permíteme que tenga la osadía de creer que no escribas para el público del blog, sino para ti misma, como todas las de barbilla alta y tacones sonoros solemos hacer... Pero de verdad me emociona la forma que tienes de expresarte. Tal vez, mi valoración sea algo subjetiva, hallándome identificada con la primera persona de algunos de tus escritos. De todas formas, o, si te sirve de algo, me alegra el día leerte. Tu positivismo ante la adversidad, me saca una sonrisa. Sé feliz.
Gracias. Supongo que si que escribo un poco hablando conmigo misma, y me gusta saber que no soy la única que se siente así a veces. Cuando lo escribo dejo de pensar por un momento "nadie me entiende", porque siempre hay alguien. Y ésto si que me ha sacado la sonrisa a mi =).
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