Esta mañana en el coche hemos escuchado una noticia donde Rouco Varela aducía a la caridad como medio para salir de la crisis. He sonreído. Una sonrisa quizás melancólica, y de otra parte irónica.
Nos pasamos la vida buscando culpables a todo, pero nunca nos ponemos de acuerdo. Apenas sé quién es ese señor, solamente que es arzobispo, o eso me han dicho. Pero qué bonito sería que existiese eso de "la caridad". Que los niños en el colegio aún aprendieran su significado, que fuese algo más que una palabra del diccionario. Pero lo cierto es que hoy nadie se acuerda de ello. Y yo no hago más que recordar a mis abuelas, a las que nunca conocí, mas siempre me hablan bien de ellas. Quizás la gente antes estaba hecha de otra manera.
Papá siempre me ha dicho que a la abuela "le daban el pan por la puerta delantera y lo regalaba por la de atrás". Y con ello tantas otras cosas. Yo una vez dije en clase sobre el aborto, comentando eso del "cheque bebé", que una madre siempre podrá criar a su hijo, y la gente se me echó encima hablando de "dinero". Dinero. Cuando mi madre me decía que había que apreciar los "pequeños detalles", nunca pensé que esos "pequeños detalles" pudieran ser monedas. ¡¡O papeles!! Hoy nadie es capaz de comprar un bocadillo al que pasa hambre. Pero la vida da vueltas, ¿nos veremos en ese lugar? Quien sabe.
Y papá me llevó hace unos días a ver el tesoro del Señor de Sipán, ahora expuesto en Cádiz. Allí me explicó que en la cultura mochica existía una especie de "Seguridad Social". Cuando un matrimonio se casaba se le concedía un trozo de esa tierra desagradecida, un trozo en vertical, para que pudiesen trabajarla en sus distintos niveles y sacar el máximo provecho de los diferentes tipos de cultivo. Y la tierra era de todos, las de huérfanos, ancianos y viudas tocaba cuidarlas al resto.
Entonces era distinto, también había menos gente. ¿Pero tanto hemos cambiado? Ahora la gente comercia con cuerpos, vivos y muertos. Todo es dinero.
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