Era tan bonito aquello...
Pasó como si de la nada se tratara. Me miraste demasiado, y sonreí todas las veces. No agaché la vista, no parecí tímida, no fingí lo que escondía. Nos devoramos en el segundo previo al beso.
Y ya no quedó qué decir. Pasó el momento, perfecto recuerdo. El reflejo del Sol en mi sonrisa te dejó ciego, y el blanco de tus ojos me apabulló. No quisiste ver qué más había; aparenté que no había más yo que así, fría.
Y pasó, como si de la nada se tratara. Segundos nuestros, para toda la vida...
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