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domingo, 2 de febrero de 2014
Libros
El problema es que todo lo aprendí de los libros. Todo. Y no dejan de ser eso, libros. Todo lo aprendí como ellos lo contaban, a través de sus palabras, con pasión. Pero era pasión literaria, no humana. Quizás, tan sólo si alguien me hubiese enseñado una sola de las cosas de la vida, habría sido distinto. Si únicamente me hubiesen explicado otros cómo era vivir la realidad, al menos habría estado preparada para alguna de las cosas de la vida. Pero los libros no te preparan para eso. Ellos te preparan para soñar o angustiarte hasta el final. Y luego cerrar la página. A lo mejor es eso lo que no aprendí. Hay que cerrar más páginas.
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