¡¡Escritor!! Se pensó.
Soberbio, osó.
A edición, insensato,
tal bazofia presentó.
Entre risas y una cura aquel poema se perdió.
Humildad, quiso ganar.
Escribió, y leyó.
Pensó, corrigió.
Reguló y mandó.
Al segundo intento lloró más y lamentó.
No cesó,
continuó.
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