Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
de 32, exige lectura
de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos, c) mirada
verde para desafiar el infortunio
de las tormentas;
no va a las casas,
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento. No es Venus;
tiene la voracidad de Venus.
Entonces no conocía de Ovidio, aunque lo presumía antiguo escritor bien importante, y aún así me maravilló la hermosura y simplicidad del lenguaje. Quedé impregnada por el mensaje, y me sentí identificada desde el primer instante, apenas sabiendo lo que significaba.
Ya conociendo a Ovidio, años más tarde, cayó en mis manos "El arte de amar". Hace dos años que su lectura es una exigencia. Todo hombre que se precie digno y de buen talante debe llevar impregnadas en el alma sus letras.
Hace dos años me convertí en la "muchacha imperfecta".
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