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martes, 10 de enero de 2012

Ella era mucha mujer para él

Ni blanco ni negro, moreno. Muy oscuro, ¿O sucio? Era un color feo.
Tenía ese tipo de nariz que cierto estudio clasificó como "carnosa".
Una mirada interesante a veces, pero no miraba mucho a las caras cuando mentía. Y lo hacía mucho.
¿La estatura? Algo medio, 1.75 m tal vez. Desaliñado.
Solitario.

Ella irradiaba alegría, felicidad. Era una especie de ninfa del bosque que a cualquiera alegra las mañanas.
Inocente, blanca, delicada.
El pelo largo, de un rubio Sol, caía con una ondulada gracia rodeando su cara.
Por suerte ese despeinado flequillo no tapaba sus ojos. Enormes, verdes, con unas cejas bien delineadas que daban expresión a su mirada.
¿Y la boca? Sencillamente daban ganas de besarla.

Se conocieron. Ella miró sus ojos y se le enterneció el corazón. Él... su trasero tal vez.
Procuraba no ponerse tacones para no ser más alta. Él nunca la soltaba, no quería que su ninfa escapara.

Aquello no salió bien. Ella era demasiada mujer para él.

... Pero le quería.

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