"Se te está viendo la otra.
Se parece a ti:
los pasos, el mismo ceño,
los mismos tacones altos
todos manchados de estrellas.
Cuando vayáis por la calle
juntas, las dos,
¡qué difícil el saber
quién eres, quién no eres tú!
Tan iguales ya, que sea
imposible vivir más
así, siendo tan iguales.
Y como tú eres la frágil,
la apenas siendo, tiernísima,
tú tienes que ser la muerta.
Tú dejarás que te mate,
que siga viviendo ella,
embustera, falsa tú,
pero tan igual a ti
que nadie se acordará
sino yo de los que eras.
Y vendrá un día
-porque vendrá, sí, vendrá-
en que al mirarme a los ojos
tú veas
que pienso en ella y la quiero:
tú veas que no eres tú."
Se parece a ti:
los pasos, el mismo ceño,
los mismos tacones altos
todos manchados de estrellas.
Cuando vayáis por la calle
juntas, las dos,
¡qué difícil el saber
quién eres, quién no eres tú!
Tan iguales ya, que sea
imposible vivir más
así, siendo tan iguales.
Y como tú eres la frágil,
la apenas siendo, tiernísima,
tú tienes que ser la muerta.
Tú dejarás que te mate,
que siga viviendo ella,
embustera, falsa tú,
pero tan igual a ti
que nadie se acordará
sino yo de los que eras.
Y vendrá un día
-porque vendrá, sí, vendrá-
en que al mirarme a los ojos
tú veas
que pienso en ella y la quiero:
tú veas que no eres tú."
Ciertamente, querido maestro, se me está viendo. Los mismos pasos, el mismo ceño... porque esta otra ahora también soy yo. Tal vez un día pensé que era mejor que no me vieran, fue entonces que compré mi máscara de carnaval. Porque la frágil, la apenas siendo, tiernísima, era necesario esconderla. Cuando eres buena, te hacen daño, y ahora nadie sabe cuando me hace daño. Pero este es mi secreto, no un embuste. Jamás dejaré que me mate, pero no podía permitir que lo hiciese esta sociedad. Si tú aún recuerdas quién era, si sigo siendo aquella en la que piensas... cuando seas tú quien me mire, profundamente y de corazón, me verás. Los ojos nunca mienten. Pero para ello no has de volver la vista, no has de dejarte llevar por mis vestidos, ni mi espíritu olvidadizo, tampoco cuando digo "paso de todo". Porque al mirarme a los ojos, si piensas en mi y verdad es que me quieres, verás que no te estoy mintiendo, que lo que quiero es salir, que veas más allá de mi.
Y desde dentro te grito, grito al mundo: "¡¡Estoy aquí!!" Y el día que alguien sobre las máscaras lo vea, dejaré caerlas todas, como phryné su manto, y quedará desnuda mi alma. No pienses que es miedo a salir, sólo espero el momento adecuado. Rezo porque jamás Salinas en mi vida llegue a escribir "el alma tenías..." porque la dejé siempre abierta y no supo verla.
Porque a pesar del poco tiempo, nosotras nos conocemos.
he encendido el ordenador sólo para verlo...
ResponderEliminarhay personas que al conocerse sienten una conexión especial,
como si la conocieras desde siempre...
este es uno de esos casos :)
encantada de conocerte, así :).
(lo siento si mi comentario no queda a la altura...pero esta resaca feriante no da para más...jajajaja)
tengo que verte YA.