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jueves, 26 de abril de 2012

Que tu barco zarpe, aun contra el viento

     Acepté el mando, no quedaba otro remedio. No estábamos preparados y en poco tiempo hubimos de zarpar. De 127 navíos dispongo, a cuál más impetuoso, creyendo posible ganar. Mas el mando es mío sólo, conozco la dificultad. Allá el canal de la Mancha espera dispuesto a tragar. ¿Pero qué hacer sino luchar? Cumpliré mi cometido, pese a quien pese en el mar bravío.

     Algunos barcos hemos perdido en el camino, pero seguimos. Canal de la Mancha conseguido. Ellos aún no pueden zarpar, sus barcos aguardan en los puertos. Yo en la Grande y Felicísima, a barlovento.

     El temporal es engañoso, pero no hemos de volver atrás. Sería ruín y cobarde, dejaría de ser de España Grande. ¿Qué futuro nos depara? De verdad que no lo sé. Quizás el barco naufrague, quizás pronto regresaré. El destino ya no importa, recordaré que en el camino hice grandes amigos. ¿Volveremos juntos? No lo sé. De aquesta afrenta el valor es lo importante, que miedo y penas ya pasé. Si morimos será honor y gloria, pues creímos en vencer.


Y aquí me enfrento en vida a tempestades, imposibles luchas y metas prohibidas.
Todo en calma y sin movimiento, que ya tendré el favor del viento.
Metas, objetivos, luchas, retos, desafíos, imposibles.
Y por la vida siempre, a barlovento.

1 comentario:

  1. Tempestades, ciclones y huracanes, pero al llegar a tierra brillará el sol.

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