Volví a ver a un amigo y pasé buenos ratos. Han sido dos días donde he invertido muchas energías, pero llenos de alegría.
Quizás esperaba más emoción al verte, pero es que mi camino no acaba aquí. Es una etapa. Mañana me espera Fisterra.
No podré despedirme. Ni contarte los besos que te debo. Ni abrazarte por primera vez. Ni volver a tocarte. Creí que me esperarías aquí. Mejor olvidarte.
Santiago, mi camino empieza aquí.
En mi peregrinación de 2013 de Burgos a Fisterra hubo delirios y tormentas. Me despedía en las noches sin mucho sentido en las palabras, pero lleno el corazón.
Esta es mi despedida de Santiago el 28 de Julio. Con amor y con dolor. Con fuerza.
Casi dormida a las 12 de la noche en un sofá, esperé. Y no llegó esa emoción.
Días después, llegó Finisterre.
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