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domingo, 15 de diciembre de 2013

Victoria's Secret

     La ropa interior es a la mujer lo que la mujer al hombre. Lo uno sin lo otro deja de ser. ¿Acaso un hombre funciona sin una mujer? Siempre tiene una madre o una hermana para ayudarle, amén de novias y/o amantes. Un hombre necesita que una mujer lo complete, que le ayude a ser, que le entienda, que lo convierta en persona si es más hombre, y en animal si es más persona. La mano que lo temple.
     ¿Y es que la mujer es menos mujer por no llevar ropa interior bonita? ¡Ah! Claro que no. Se puede ser sexy con bragas de abuela, ¿que no? Retenme a demostrarlo. Pero sí que una mujer necesita lo que la ropa interior representa. Por supuesto, siempre estará mejor desnuda. No obstante, cuando esté en casa y nadie toque sus formas, tendrá ropa interior. Tendrá lineas, texturas, tendrá estampados, colores y formas, transparencias... tendrá todo lo que ella quiera soñar o ser. Las costuras bien trabajadas la obligarán a mirarse, a reconocerse a sí misma. A ponerse delante del espejo y explorarse. A saber sus más y sus menos. A amar sus formas. A conocerse física e interiormente. La seda la enseñará a ser sexy sin necesidad de posar, natural.
     Llega un momento en que lo mejor que puede hacer una mujer para sentirse bonita es comprarse un conjunto sexy, servirse una copa de vino y tumbarse en el sofá. Posiblemente con un espejo delante para admirarse. Sin esperar nada más.
     ¿Los hombres? Mejor con sus mamás.
   

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