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viernes, 6 de diciembre de 2013

Tu acento diacrítico

Ahora que somos nadie, quédate, estemos quietos. Ahora que somos nadie, no usemos pretextos. Ahora que estás desnuda, desnuda también el alma tuya. Dámela toda, horizontal. Que tus besos sean de ojos cerrados. Olvida los nombres, somos tú y yo. Eres TÚ. Toda. Con la inmensidad de la palabra y la simpleza de las letras: Tú. Y quiero verte. No me cuentes historias de cuando usas tu nombre. Retira las cosas que haces vestida, cuando tienes nombre y no eres tú. En nuestro espacio limitado sólo cabe la infinidad del sentimiento extremo, profundidad de tus ganas, altura de tu imaginación. No hay ayer, no hay reloj. No hay otros nadies, sólo tú y yo. Entendámonos. Extendamos nuestras manos y conozcamos lo interminable del término Tú. Porque hay tanto tú, que cuando estás aquí no soy más que énfasis de ti.

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